En el mundo cada vez más digital de hoy en día, los pagos sin efectivo se están convirtiendo en la norma. Ya sea pulsando el teléfono, pasando una tarjeta o utilizando un monedero digital, la comodidad de las transacciones sin efectivo ha transformado nuestra forma de adquirir bienes y servicios. Pero, ¿te has parado a pensar alguna vez cómo pueden afectar estos métodos de pago a nuestra forma de gastar?
Un estudio reciente de la Universidad de Adelaida, dirigido por el estudiante de doctorado Lachlan Schomburgk, ahonda en esta cuestión y revela una fascinante idea: las personas tienden a gastar más cuando utilizan métodos de pago sin efectivo que cuando lo hacen en metálico.
El «efecto sin efectivo»
La investigación de Schomburgk pone de relieve lo que él denomina el «efecto sin dinero en efectivo», por el que los consumidores gastan más cuando pagan digitalmente que con dinero físico. Este fenómeno es especialmente notable cuando se compran artículos que indican estatus social, como joyas o artículos de lujo. ¿Por qué ocurre esto? Según el estudio, la naturaleza tangible del dinero en efectivo obliga a la gente a contar y entregar físicamente el dinero, lo que hace que la experiencia de gasto sea más concreta y, por tanto, más controlada. En cambio, los pagos sin dinero en efectivo carecen de este intercambio físico, lo que puede hacer que la gente pierda la noción de cuánto gasta.
Curiosamente, este efecto no se extiende a todas las áreas de gasto. La investigación descubrió que los donativos y las propinas no se veían afectados por el método de pago utilizado. Los métodos tradicionales basados en efectivo, como las jarras de propinas, siguen siendo tan eficaces como los terminales digitales de punto de venta para recaudar propinas.
Por qué es importante: Gestionar el gasto en un mundo sin dinero en efectivo
A la luz de la creciente crisis del coste de la vida, Schomburgk subraya que los consumidores deben ser conscientes de los métodos de pago que eligen. Llevar dinero en efectivo, sugiere, puede ser una valiosa herramienta de autocontrol a la hora de comprar, ya que hace que el gasto sea más deliberado. Por ejemplo, entregar billetes y monedas da a la gente una sensación más inmediata de la transacción financiera, lo que puede ayudar a evitar el gasto excesivo.
«Los consumidores deben ser conscientes del método de pago que utilizan», aconseja Schomburgk. «Para evitar gastar más de lo previsto, recomendamos llevar dinero en efectivo en lugar de tarjetas siempre que sea posible».
Implicaciones para las empresas y los responsables políticos
Para las empresas, el estudio ofrece perspectivas importantes. Las que no adoptan los pagos sin dinero en efectivo pueden estar perdiendo inadvertidamente un aumento de los ingresos, ya que los clientes que no utilizan dinero en efectivo tienden a gastar más. Esto es especialmente relevante, ya que muchas empresas siguen adaptándose a la creciente demanda de opciones de pago digitales.
Los responsables políticos también tienen un papel que desempeñar a la hora de educar a los consumidores sobre los posibles inconvenientes de los pagos sin dinero en efectivo. El estudio de Schomburgk sugiere que las personas que no están familiarizadas con las transacciones sin dinero en efectivo -como los individuos sin cuentas bancarias- deben ser conscientes del riesgo de gastar más de la cuenta al utilizar métodos de pago digitales.
Investigación futura: Nuevos métodos de pago, nuevos comportamientos
De cara al futuro, Schomburgk cree que la influencia de los métodos de pago en el comportamiento de gasto seguirá evolucionando. Con el auge de los servicios «compre ahora, pague después» y los pagos con criptomonedas, se necesitan nuevas investigaciones para comprender cómo influyen estas innovadoras opciones de pago en el comportamiento de los consumidores. Schomburgk considera que se trata de un área crucial para futuros estudios académicos, ya que estos nuevos métodos de pago introducen características únicas que podrían alterar aún más la forma en que gestionamos nuestras finanzas.
Conclusión: La transición a una sociedad sin dinero en efectivo
A medida que el mundo avanza hacia una sociedad sin dinero en efectivo, comprender el «efecto sin dinero en efectivo» puede ayudar a los consumidores a tomar decisiones de compra más inteligentes e informadas. Aunque las transacciones sin dinero en efectivo ofrecen comodidad, también pueden llevar a un mayor gasto, por lo que es aún más importante considerar cómo pagamos. La investigación de Schomburgk arroja luz sobre los factores psicológicos en juego y proporciona tanto a las empresas como a los particulares los conocimientos necesarios para navegar por el cambiante panorama financiero.
Para los consumidores, especialmente para los que se preocupan por hacer un presupuesto en tiempos de dificultades económicas, hay algo muy sencillo: en caso de duda, el dinero en efectivo sigue siendo el rey.
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Fuente: Estudio de la Universidad de Adelaida, Journal of Retailing, junio de 2024